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NIST

En breve

La agencia estadounidense de normalización. Fue ella quien estableció, en 2011, la definición de referencia de lo que realmente es la «nube».

Definición precisa

Instituto Nacional de Normas y Tecnología, organismo federal estadounidense dependiente del Departamento de Comercio. Su publicación SP 800-145 (2011) establece la definición mundial de la computación en la nube en torno a cinco criterios acumulativos: autoservicio bajo demanda, acceso a una red amplia, compartición de recursos, elasticidad rápida y servicio medido. Una oferta que no cumpla los cinco criterios no es «nube» en sentido estricto, sino alojamiento o gestión de sistemas. La definición sigue siendo la referencia en 2026; ninguna revisión oficial de la SP 800-145 la ha sustituido hasta la fecha.

Nuestro análisis

El NIST (Instituto Nacional de Estándares y Tecnología) es la agencia federal estadounidense encargada de la normalización, dependiente del Departamento de Comercio. Su función va más allá de la informática: establece estándares de medición y de referencia en ámbitos muy diversos. En lo que respecta a la nube, su aportación consiste en un documento breve y preciso, la publicación especial SP 800-145, publicada en 2011.

Esta publicación zanjó un debate que el mercado mantenía en la ambigüedad. Antes de ella, cada uno denominaba «nube» prácticamente lo que quería vender. La SP 800-145 establece una definición sólida: la computación en la nube se basa en cinco criterios que deben cumplirse conjuntamente. El autoservicio bajo demanda: el cliente aprovisiona sus recursos por sí mismo, sin intervención humana por parte del proveedor. El acceso a la red de amplio alcance: los recursos están disponibles a través de mecanismos estándar. La mutualización: un mismo parque físico da servicio a varios clientes. La elasticidad rápida: la capacidad aumenta y disminuye prácticamente en tiempo real. Servicio medido: el uso se contabiliza y se factura según el consumo.

Esta definición se ha convertido en la referencia mundial, adoptada mucho más allá de Estados Unidos, porque es neutral y verificable. No describe un producto, sino un modelo de prestación de servicios. Esto es lo que la hace útil para clasificar las ofertas: un servicio que no cumple los cinco criterios corresponde a otra cosa, como el alojamiento dedicado o la gestión de sistemas, aunque la palabra «nube» figure en el folleto.

En lo que respecta a la soberanía, esta tabla cambia el enfoque del debate. El contrato no es el mismo dependiendo de si se alquila una conexión elástica facturada por uso o una máquina por meses. La dependencia, la reversibilidad y la legislación aplicable no se plantean en los mismos términos. Comprobar que una oferta cumple realmente los cinco criterios del NIST es saber de qué objeto se está hablando antes de debatir quién lo controla. Nota sobre una posible «versión 2»: hasta la fecha, el NIST no ha publicado ninguna revisión oficial de la SP 800-145 que sustituya al texto de 2011, que sigue siendo la referencia vigente.